For a good life inside the bottle

CULTURA

 

El corcho forma parte de nuestras vidas.

Está relacionado con nuestro pasado y, definitivamente, con nuestro futuro.

Nuestra relación con el ensamblado, el respeto por la naturaleza y el cariño que ponemos en nuestros tapones de corcho que hacemos atestan la importancia que esta materia prima inimitable tiene en nuestra esencia.

En Portugal el corcho tuvo siempre múltiples aplicaciones. Además de ser el mejor sellante natural para los mejores néctares, también encontramos el corcho en la arquitectura y decoración, en la moda y en el calzado, entre tantas otras aplicaciones.

En el resto del mundo, con las crecientes preocupaciones ambientales y las necesidades de optar por materiales ecológicos fácilmente reciclables y reutilizables, las personas comienzan cada vez más, a rendirse a las propiedades únicas del corcho.

Después del respecto y de la admiración que los pueblos de Grecia y de Roma antiguas debían al corcho, ahora con las aplicaciones e innovaciones en corcho siempre creciendo, esta cultura gana cada vez más adeptos.

El Eco Design y la Sostenibilidad han abierto nuevas fronteras para el corcho, y han asegurado que este noble fruto de la naturaleza, que desde siempre preservó el sabor y el arte de los mejores vinos, está cada vez más presente en la vida de las sociedades modernas. Con cada vez más personas respetando y valorando el ensamblado y toda la cadena de valor del corcho.

NATURAL

 

El corcho es la corteza del alcornoque, un producto 100% natural con características verdaderamente invulgares que permiten múltiples aplicaciones, imposibles de replicar de forma artificial.

Los bosques de los alcornoques se llaman montados, siendo Portugal el territorio con más alcornoques en montado, siendo por eso el mayor productor y especialista mundial en corcho.

Los alcornoques pueden crecer entre los 10 y los 15 metros de altura y de media viven 200 años.

El corcho es extraído del alcornoque apenas después de 25 años de crecimiento y en ciclos de 9 años.

Las células microscópicas del corcho tienen una estructura en alvéolos con un gas muy similar al aire, asegurando de forma natural una serie de capacidades como elasticidad, estanqueidad, impermeabilidad y aislamiento acústico, entre otras igualmente útiles.

 

 

 

EL CORCHO Y EL VINO

 

El tapón y el vino fueron, realmente, hecho el uno para el otro.

En cada momento en el cual se comparte una copa de vino o en el cual se abre una botella hay un ritual de reencuentros, sellados por un tapón, en el cual se invirtió tiempo y confianza, y que corona la comunión perfecta entre la sofisticada creación del hombre y la dádiva natural del alcornoque.

Las excelentes propiedades físicas y químicas de los tapones de corcho además de guardar el vino, permiten que este continúe desarrollándose dentro de la botella.

Los tapones de corcho realzan el carácter y la nobleza que cada vino guarda en sí, mejorando su percepción en cuanto producto de valor y consumo evolucionados.